lunes 16 de enero de 2012

Encuentra las diferencias (Peña Nieto, Twitter)

Escrito por: Miguel Villarreal Ortiz
@mikeyvillarreal
Publicado en blogs.milenio.com

Aguanten mis pretensiones unos minutos e imagínense que vivimos en The Matrix, pero que no lo sabemos. Que nuestra rutina diurna es perfectamente normal: igual nos chutamos el café mañanero el lunes y nos da un arrimón el mismo tráfico de siempre. Le compramos el periódico al mismo güerco chimuelo en la misma esquina; nos saluda el mismo locutor por las bocinas y nos amenizan sus mismos analistas.

Continuemos con mi dinámica y visualicémonos arribando al mismo trabajo, estacionándonos en el mismo cajón arrumbado y descubierto; y saludando al mismo portero que siempre se queda viéndole las nalgas a las secretarias. Subamos por las mismas escaleras y saludemos al mismo jefe (que es cabroncito para abajo, pero muy mansito para arriba) con la misma ambivalencia. Procedamos con este ejercicio hasta terminar bien cepillados y empijamados, al borde de la misma cama.

Es una caricatura genérica mi descripción, pero recuerden que hoy estamos en The Matrix. Teniendo en mente esta variable, imaginemos que hubo un pequeño y casi-imperceptible temblor mientras dormíamos, y que nos levantamos el martes un poco atarantados.

No importa, con el mismo café mañanero regresamos a la normalidad. ¿No? Llegamos al arrimón de tráfico y notamos una cantidad bestial de panorámicos de Peña Nieto, que tan sólo el día anterior emitían otros mensajes. El güerco chimuelo trae una gorra del PRI (se la han de haber regalado por ahí) y nos regala el periódico: de a grapa. Una breve hojeada a la primera plana muestra una foto del abanderado del tricolor anunciando su propuesta para erradicar por completo el tráfico de toda la nación.

En vez del locutor, las bocinas nos arrojan una entrevista pregrabada con el mencionado candidato, y al parecer todos los analistas se fueron de viaje. Llega un flashazo de luz roja y nos damos cuenta que hemos estacionado, sin darnos cuenta, nuestro coche en un cajón más cercano, techado con una lona roja.

Otra gorra del PRI, esta vez en la cabeza del portero pelado se combina con la camisa roja del jefe manso-cabrón que justo en ese momento aparece por la puerta, con una sonrisa inesperada. And so on.

Gracias al cielo no estamos en The Matrix (hasta donde yo sé); pero cada vez me topo con un PRI más exitoso en simularlo. Bajo protesta toleraba los spots, las entrevistas pactadas y los panorámicos, pero ayer vino el punto de quiebra: el equipo de campaña de EPN mando crear cientos de bots en Twitter (cuentas falsas que emiten mensajes automáticos) para posicionar menciones positivas de él en los listados principales (trending topics).

¿De donde viene la infamia, patológica y perversa, de defender a un hombre que claramente no puede hacerlo por sí mismo? Ahí les encargo las redes sociales si este hombre y su equipo de lamehuevos –perdón, pendejos– llegan al poder.

De pronto ¡Zaz! Flashazo de luz roja y nos encontramos cepillados y empijamados, al borde de la cama.

Un buen día, como todos los demás.