martes 20 de diciembre de 2011

Hablemos de placeres

Escrito por: Haydee Ambriz
@HaydeeAmbriz

Cuando se nos acaba el Almond Joy.

Tenemos dos opciones:
Comprar otro.
Seguir recordando al que ya no tenemos y contemplar un rato su envoltura.


Bueno ciertamente cuando escribía las opciones me vinieron unas más a la mente pero, estas son las más simples e importantes.

Recuerdo cuando lo conocí, me dije “wow” este gringo se ve sabroso, bueno, bonito (envoltura) y barato 99 centavos de Dólar. Sí, recuerdo que nuestro primer encuentro lo tuvimos en un “Family Dólar” y cargue como 5 paquetes de ellos porque pensé que acá no los vendían. Cuando llegue a México solo quedaban 4 de esos 5 y perdí la cuenta. Lo importante es que, más que darme un gustito o cumplir un caprichoso antojo me di cuenta después de que esta delicia me regalaba más que unos 45gms de calorías y de ellos algunas grasas trans, me regalaba el placer de poner mi cabeza en stand by y no pensar. Me regalo silencio del bueno, del que no le deja pasada a un zumbido natural de nuestros oídos y teniendo nada más para mí el chasquido de mis dientes torturando el coco y las almendras que trae esto... Me regalo el inconstante deseo de querer seguir pero a la vez de saber que tendría que detenerme si es que no me lo quería terminar; Esto es: una lucha contante.

¿Cuántos placeres te regalas al día? Y esto no se trata solo de instinto carnal y sexual. De verdad, tú que me lees piensa, ¿Cuántos (en sentido figurativo) Almond Joy le regalas a tu vida? El placer lo he identificado como aquel que tal cual un motivo, nos hace llegar a muchas partes, nos hace lograr, hacer, querer, buscar, nos hace adictivos… Un Buen Placer nos hace conectarnos con nosotros y volver a aquel primer día en que abrimos los ojos, y es cierto, no es choro mareador lo que les digo, enserio busquen sus placeres y rebátanme lo que les digo. Regalarnos placerles, pienso que en un conjunto muy sumado de varios valores que desde la niñez nos vamos comiendo es un punto clave para nuestra sana existencia, y, una vez teniendo esto la calidad que les daremos a los demás con nuestra compañía o bien, también tengo que reconocerlo la calidad que les dejaremos cuando de una manera inteligente les sepamos decir Adiós.

Bueno entonces yo sigo teniendo mis opciones… las mismas creo y a como creo que soy, me inclinare siempre por la primera.