domingo 27 de noviembre de 2011

La vida es mejor... (musica, orgullo nacional)

Escrito por: Miguel Villarreal Ortiz (@mikeyvillarreal)
Publicado en: blogs.milenio.com

Hoy le vamos a poner mute a la política. Ya hubo mucho revolcadero aquí con este tipo de temas agitadores, y esta semana fue tan pacífica para mí que he decidido invertir hasta la última caloría para lograr clausurarla de la misma manera.

Así es que a darle: les platico que cuando comienza a acercarse el fin de semana siempre me invade un escalofrío ineludible. Sucede que los viernes a las nueve de la noche se cierra la compuerta editorial en MILENIO, y el escrito que no llega se va a la cama sin cenar. Así es que ya para el jueves tengo que tener muy en claro hacia dónde van a ir encaminados mis balbuceos.

El problema es que este jueves ya no había sol y todo apuntaba a que me iba a empijamar con la mente en blanco. Esto sin duda se traduciría en un viernes donde Miguel estaría temblando por encontrar un tema; pálido, estresado y con las encías llenas de espuma. Se destrozaría mi creatividad por completo, y poco a poco mis oportunidades editoriales en MILENIO se irían carcomiendo hasta que la poca reputación pública que conservo terminaría hecha un cacahuate. Claramente exagero, pero es cierto que había que hacer algo al respecto.

Ahí fue cuando me llegó un correo electrónico redentor. El mensaje incluía una liga que apuntaba a un interesantísimo video de YouTube. Algunos lo habrán visto ya (a los que no, busquen Vázquez Sounds en YouTube), en él aparece un grupo musical llamado Vázquez Sounds, conformado por tres hermanos cachanillas de diez (Angie), 12 (Gustavo) y 13 (Abelardo) años. Los dos varones tocan batería, guitarra, bajo y piano entre sí, y la chamaca canta.

Pero no nada más canta. Sino que CANTA. La niña goza de unas cuerdas vocales olímpicas, de campeonato, y eso queda más que evidenciado con el cover que le hace a “Rolling in the deep” de Adelle. Está tan bueno el clip que no puedes hacer multitasking mientras lo ves, y a mí me puso la piel de pollito.

Como podrán imaginar, los comentarios en YouTube eran abrumadoramente positivos. Desde padres de familia felicitándolos y comentándoles que a sus hijos les encantaba el video, hasta chamacos preadolescentes enamorados de Angie. Esto fue hace una semana, y desde entonces la explosión nuclear a través de las redes sociales ha sido tal que ya los entrevistaron en CNN, hablaron de ellos en Good morning America y el productor musical multimillonario Tommy Mottola les ofreció grabar un disco. Se hizo la luz.

Muchos estábamos encantados, pero no pudo faltar el prietazo en el arroz que se puso a escupir. Apareció por ahí una video-respuesta criticando a los padres por “andar prostituyendo a sus hijos con tal de ganar algo de fama y dinero” y diciendo que “el pueblo está ciego y se deja engañar por la manipulación de los padres, sin darse cuenta que todo es una simulación”. Ahí fue donde se me coció el café: ¿Cómo le hizo este cuate para expropiarse al pueblo, quién le firmó el decreto? A mí me encantó el video y no me considero una persona ciega, ingenua y manipulada. ¿Por qué –Dios mío– siempre tiene que haber un pelado que llega y deshace la fiesta a manguerazos? Los padres mismos le dieron las gracias a Mottola por la oferta comercial, pero le dijeron que los niños primero debían concluir sus estudios. ¡Pum!

Por supuesto que yo y toda la bola de los fans devotos despedazamos al babotas que los criticaba en la sección de comentarios en su video-respuesta, al punto en que el señorito decidió clausurarla. Pero me queda el tufo de lo lamentable que es tener que toparse con ese tipo de personalidades. Cuates que –si cantaran– le romperían los tímpanos al mundo.