Escrito por: Miguel Villarreal
Publicado en: Milenio.com
I. Mi ciudad agoniza (cada vez de manera más intensa)
Pues el suero que le da vida se ha llenado de estiércol, y la sangre que la mantiene en forma ha reventado sus vísceras, regándolas por todas las calles.
Aun así, las calles se limpian, él suero se consigue y la sangre se regenera con el tiempo.
II. Mi ciudad se confunde (cada vez de manera más frustrante), pues se han averiado las neuronas que recorren sus avenidas, y sus semáforos se aprecian fundidos, como embolias reventadas.
Aun así la claridad panorámica que las llamas le han arrebatado a los cielos de mi metrópolis no se evapora de este mundo, ya que el humo es igual de efímero que la expectativa de vida de todo aquel que osa jugar con fuego.
III. Mi ciudad se cansa (cada vez de manera más notoria)
Pues el peso de los titulares y de las anécdotas de primera mano nos oprime los hombros, y el rebote de la inercia insoportable viene a dar hasta nuestras rodillas, amenazando con reventarlas y obstruyendo nuestra capacidad de movilización.
Aun así, el calcio de nuestra fortaleza interna nos ampara.
IV. Mi ciudad perdurará (de manera contundente e inevitable)
Ya que el puñado de infrahumanos que constantemente la estremecen... hoy pierde. Estos derivados de la humanidad vuelven a firmar el pacto que les asegura que jamás podrán experimentar lo que es una vida plena, llena de paz y claridad.
No lo podrán hacer ya que son ellos mismos la encarnación del mal que propagan, éste vive dentro de ellos y los consume de manera más arrasadora que las llamas que hoy en día despedazaron los cielos de mi Sultana.
Jamás dormirán tranquilos porque –estos pedazos de humano, estos miembros del colectivo inánime y extraviado, esta escoria infernal que decora el valle de los errores irreversibles– jamás volverá a sonreír de una manera directa, genuina y espontánea.
Ese, mis queridos regios, es un privilegio que no se compra, ni se arrebata, ni se extorsiona. Ese es nuestro y lo conservamos hasta con las garras.
Llueva, truene o se incendie.
mikeyvillarreal@gmail.com



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