
Después de ver como republicanos y demócratas en el Congreso de los Estados Unidos estiraron lo más posible el término que les permitía la ley para alcanzar un nuevo acuerdo para elevar el techo de la deuda, hoy comienza una carrera contra reloj para salvar parte de la reputación que habían perdido los norteamericanos desde el gobierno de George W. Bush.
Analizando las posibles líneas de acción que tome Washington vemos dos probables escenarios a través de los cuales puedan tratar de poner de pie a una tambaleante y golpeada economía.
El primero de ellos es un escenario optimista, donde de la mano de Barack Obama y una fácil reelección logrará el apoyo completo de las cámaras para presentar un plan de austeridad que ayude a sanear las finanzas, esto recordando el presupuesto de varías Secretarías entre ellas la de la Defensa así como de todas sus ramas; desde la Armada, la Marina, la Fuerza Aérea, los Marines hasta la Guardia Costera, recortando cerca de 700 mil millones de dólares anuales, algo así como un 5% de su PIB.
Obviamente que este es un escenario extremadamente optimista y para que suceda tendrían que suceder una serie de acontecimientos en cadena nunca antes vistos que repercutirían en la vida e historia de el otrora país más poderoso del mundo. Y no solo eso, sino, además pisar muchos callos de algunos de los empresarios más importantes del mundo y esperar que ellos estuvieran dispuestos a perder millones de millones de dólares al año por la venta de armas, contratos de construcción, proveeduría de servicios y exploración de pozos petroleros y mantos acuíferos en el extranjero.
Eso sin tomar en cuenta las empresas de armas e investigación que por debajo del agua hacen millones con exportaciones a países de Medio Oriente y África para sus ejércitos y para sus guerrillas.
Ahora, también tenemos otra opción, para encontrarla solo hace falta recordar un poco acerca de la historia de Estados Unidos, la cual nos muestra algo completamente opuesto, un común denominador en la manera a través de la cual los Estados Unidos, su sociedad, y su economía se elevaban exponencialmente mientras el resto de los países se detenía a ver. Y esa es la guerra.
Hoy en día vemos a un Barack Obama muy diferente al que llegó al poder en 2008 rodeado de un espíritu democrático, impulsado por una sociedad esperanzada en un mejor futuro dejando atrás el constante temor de una crisis, la opresión de una Ley Federal como la Ley Patriótica, el miedo de un nuevo ataque terrorista y el desgaste natural de años de guerra en medio oriente.
Hoy en día tenemos una historia diferente casi cuatro años de cargar una crisis económica, enfrentar uno de los más altos niveles de desempleo de la historia, una falta de acuerdo migratorio, las fallas del sistema de salud y un aumento considerable en los precios de los hidrocarburos son apenas la punta del iceberg del descontento del estadounidense común y corriente.
Ahora imaginemos que se estarán planteando los medios de derecha, los empresarios, las grandes constructoras, las empresas petroleras, la NRA y finalmente el Partido Republicano.
Seguramente todos ellos se reúnen justo en este momento junto con alguno de los tres hombres fuertes del Partido Republicano Mitt Romney, Tim Pawlent y Jon Huntsman, para planear una estrategia que pondrán en marcha en el transcurso de los próximos meses donde comenzarán a barajar los nombres de los aspirantes a la Casa Blanca y no tardarán en mostrar un candidato fuerte, con una amplia carrera, que en su carrera haya demostrado mano dura y el temperamento para enfrentar una muy posible nueva recesión económica, o un nuevo conflicto armado.
Estados Unidos vive de la guerra, vive de vender armas, vive de exportar inteligencia, de crear conflictos; ya hemos visto infinidad de veces en los últimos 50 años, con la guerra de Irak, la guerra de Afganistán, el conflicto de Kosovo, la guerra del Golfo, la invasión a Panamá, la guerra de Vietnam, la guerra de Corea y muchas otras más, en las que solo han servido a intereses económicos vendiendo armamento.
Posiblemente estemos en los albores de una nueva guerra gestándose única y exclusivamente para salvar a los Estados Unidos, solo que esta vez, para salvarse de ellos mismos.



1 comentarios:
Cierto, no me sorprenderia que invadieran otro pais para tratar de motivar la economia.
Kofla @ God of War Diaries
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