
Después de ver los resultados de las elecciones del pasado domingo en el Estado de México, Coahuila, Nayarit e Hidalgo queda más que claro que la maquinaria priísta está lista para destruir todo lo que se encuentre a su paso.
Lamentablemente eso no significa acabar con la caballada de los demás partidos políticos o destruir en las urnas las posibilidades de cualquier otro candidato que se enfrente a la estocada priísta.
Significa acabar con 11 años de democracia, con 14 años de alternancia, con generaciones de mexicanos que dieron su trabajo, su dinero, su esfuerzo y algunos hasta su vida por cambiar este país.
Significa derrotar las ilusiones que millones de mexicanos vieron realizadas el 2 de Julio de 2000 cuando después de 70 años lograba un partido distinto al PRI llegar a Los Pinos.
Significa olvidar los asesinatos políticos, las desapariciones, las opresiones, las represiones, las dadivas, las devaluaciones, las crisis, las caídas del sistema, el que no ser vistos, el no ser escuchados.
Significa olvidar la historia de nuestro país, significa olvidar el daño que le hicieron a México: Salinas de Gortari, Miguel de la Madrid, Luis Echeverria, Díaz Ordaz y todos los demás Presidentes de México que se hicieron ricos a costa de la pobreza de los mexicanos.
Significa el regreso de lo más oscuro de la política de nuestro país, todo con rostros nuevos. ¿Cuál es la diferencia entre Peña Nieto y Carlos Salinas de Gortari?, ¿Cuál es la diferencia entre Humberto Moreira y Ruiz Massieu?, ¿Qué diferencia hay entre Rubén Moreira y Raúl Salinas de Gortari? ¿Cuál es la diferencia entre Cristina Díaz y Rosa María Sauri?, son las mismas formas, el mismo fondo, lo único que cambia son los apellidos.
Hoy vemos un PRI fuerte que desde los municipios, un PRI fuerte desde los estados, utiliza todo su poder para movilizar gente, para coercionar el voto, para reprimir la oposición, para comprar las voluntades de los institutos electorales que se rehúsan a aplicar la ley, de los medios de comunicación que se olvidan que su misión es la de informar oportuna y veridicamente, de la sociedad civil que ante un poco de poder doblan las manos y dejan de cuestionar.
El PRI arrasó con todo a su paso el pasado 3 de Julio, el PRI ganó tres gobernaturas, cientos de municipios, la mayoría de los congresos y el único que perdió fue el pueblo.



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