
Recuerdo claramente al Presidente Calderón a pocos días de haber iniciado el sexenio, dar un discurso ataviado en un traje militar en las instalaciones del campo Marte y decir que la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, no iba a ser sencilla, que gente iba a morir. Y lamentablemente así ha sido.
Las voces opositoras al Presidente y a su gabinete claman y piden su renuncia, exigen un cambio en la estrategia de la lucha contra el crimen organizado. Todo esto, argumentando que nunca en la historia habíamos vivido una crisis de inseguridad tan grande.
Es común ver en redes sociales, las opiniones de personas que exigen al Presidente actual en contra de esta inseguridad, que le piden que tenga “los pantalones” para enfrentarla, cuando, nunca antes en la historia de México, un Presidente se había atrevido a ‘limpiar’ la casa que durante sexenios el PRI había ensuciado a base de corrupción.
El Presidente Calderón propone un cambio radical en la administración de la seguridad, creando mandos únicos estatales a cargo de la federación encargados de proporcionar y brindar la vigilancia y seguridad.
Inmediatamente la mayoría de los presidentes municipales –en su mayoría priísta- se oponen argumentando que eso haría perder la autonomía municipal, a lo que el Presidente responde que “perder la autonomía municipal no es dejar de tener el mando de las policías a manos de una coordinación estatal, sino perderlo a manos del delincuente dueño de la plaza, que le obedezcan a él y no a los alcaldes. Eso sí es perder la autonomía.
La pregunta que surge es ¿Por qué no quieren esos mecanismos de cooperación? La captura del día de ayer de Edgar Valdez Villarreal, “La Barbie” demuestra que se pueden dar duros golpes contra los criminales desde la federación.
Hay que tener memoria y darnos cuenta que desde el inicio del sexenio se han capturado a varios capos pesados, como Arturo Beltrán Leyva; Nacho Coronel; Alfredo Beltrán Leyva; Fernando Sánchez Arrellano; Vicente Zambada; Jesús Reynaldo Zambada. Entre muchos más.
Lamentablemente lo que afecta a la ciudadanía son los hechos inmediatos, como los robos, las extorsiones, los secuestros, y eso tiene que ser combatido necesariamente desde el ámbito local, con policías especiales, con cuerpos de seguridad capaces, entrenados y fortalecidos para ese combate.
Eso es lo que debe cambiar si queremos ganar en esta lucha contra el crimen organizado.
La captura de “La Barbie” es una excelente noticia, porque son pocos los criminales que habían sido tan violentos, desalmados y sanguinarios como él, quien asegura ser tan poderoso como los grandes capos de la droga en México.
Por ahora, tenemos que darnos cuenta que el problema no es la estrategia, el problema es buscar la manera de adecuar políticamente la estrategia de la Federación a los estados y a los municipios.



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