Con terror los visitantes de una de las ciudades más grandes del mundo con 18 millones de habitantes, veían como el grupo armado atacaba indiscriminadamente a hombres, mujeres y niños, en su mayoría turistas internacionales.
Poco se sabe del porque de los ataques, y menos aun del grupo Deccan Mujahideen, hasta el momento solo se pueden hacer inferencias sobre su origen, la palabra Deccan proviene de Deccan Plateau una región que componen los estados de Maharashtra, Andhra Pradesh y Karnataka, mientras la palabra Mujahideen es de origen árabe y literalmente significa lucha. De la misma forma que muchos grupos islamistas como Al-Qaeda utilizan la palabra “Jihad” la cual también quiere decir lucha.
Los ataques comenzaron poco antes de las diez de la noche, cuando dentro del Café Leopold se escucharon disparos, menos de diez minutos después se reportó que dos terroristas fuertemente armados entraban a la sala de espera de la terminal de ferrocarriles CST matando al menos diez personas con granadas y disparos de AK-47.
El siguiente ataque ocurrió en el hotel Taj Mahal, un hotel cinco estrellas de la capital de negocios de India donde dos terroristas mantenían secuestrados a quince personas, siete de ellos extranjeros, afortunadamente la policía logró liberar a los secuestrados. Mientras que del otro lado de la ciudad en el hotel Obreroi Trident cuarenta personas eran mantenidas secuestradas por el mismo comando armado.
Ataques con coches bombas y explosiones sacudieron toda Mumbai, las imágenes son desgarradoras, a veces, es increíble pensar que es lo que pasa por la cabeza de estas personas, que están dispuestas a quitar la vida de quienes no ven como ellos. Es terrible lo que sucede cuando dejamos de pensar en los demás no solo como seres humanos, sino como padres, hijos, hermanos, abuelos, cada una de las 125 personas que han fallecido hasta el momento tenían una historia, tenían una familia, tenían algo que contar y seguramente no tenían nada que ver con ideologías, ni radicalismo.
Mientras eso sucede en India, en México estamos a 72 horas que se cumplan los cien días pactados en el Acuerdo para la legalidad y la justicia, y por más que el PRI y el PRD quieran hacer hincapié en la incapacidad del gobierno federal de otorgar tranquilidad y tratar de ganar esta guerra contra el narco, podemos resaltar que el México que tenemos ahora es mucho muy diferente al México de hace casi dos años cuando Felipe Calderón asumió la Presidencia. Hoy en México tenemos un congreso que dialoga, tres partidos políticos que hasta ahora podemos llamar responsables, quitándole juego al ala más radical del PRD, vemos un Andrés Manuel al que poco a poco se le apaga su llama política, y vemos como semana a semana las noticias de las aprehensiones de grandes lideres del narco.
Todo esto en el marco del tradicional día de acción de gracias, donde debemos estar agradecidos con Dios, con la vida, por seguir aquí, por tener un día más la oportunidad de compartir con nuestros seres queridos, y sobre todo, por tener la oportunidad de hacer nuestra parte para mejorar poco a poco nuestra ciudad, nuestro estado y nuestro país.




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